viernes, 13 de septiembre de 2013

And Why See?

NYC.

Y así fue como partí de casa, después de deshacerme en mil abrazos y frases incompletas (pero ciertamente reconfortantes) ante y para todos ustedes, mis queridos.
El regreso a la ciudad de los caminos anchos me sentó bien, ya necesitaba respirar aires de aceptación precoz ante lo maleable e indefinido, ya que mi misión existencial del momento (como muchos sabrán) es la búsqueda de la perpetua reinvención de uno mismo. Grado cero hoy, para el grado cero de mañana.

Llegué de noche y arrastrando los ánimos por toda la banqueta como resultado del experimentar el tan violento proceso de ingresar a los Estados Unidos (involucrando un chequeo casi molecular, ya saben). Pero, a pesar de no tener rumbo fijo y dirección clara, no me sorprendió encontrarme sumamente tranquila ¿No les pasa? que se siente en el entramado narrativo ("la matrix") que todo está bien. Y así fue. Y así es.

Unos centavos gringos a través de una rendija medio oxidada me permitieron comunicarme con Ivaylo, mi guardián para la noche. Anoté unos datos, colgué el teléfono y me cargué de maletas cual burro. Después de tomar tres autobuses manejados por sujetos casi clonados llegué a su portal y toqué el timbre rojo. Minutos después abrió la puerta.

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