miércoles, 26 de febrero de 2014

La Mer

Uno para ti.

Tu tormentuosa vociferación sobre las vivencias que has tenido en la periferia chiapaneca me ha dejado el alma hecha un océano de lágrimas. Será quizá porque he tenido una tercia de días con sabor a espaguetis del horror con papas (con esto de la visa española, etc). Pero en fin: heme aquí sentada en una periquera primer-mundista mirando aviones a través de mis ojos mestizos, pensando en tus recientes puntos de inflexión existencial.
Si la estación de trenes de Perpiñán es el centro del universo, entonces el aeropuerto de Fráncfort es el fin del mundo, en estos dos segundos. 

----------------------------------------------------------------------------------

“Desaprender lo sabido es ahora mucho más importante que aprender cosas”
Eduard Punset

Estoy leyendo algunas cosas de este man (para empaparme de un poco del pensamiento españolete) que, a la par, me han hecho reflexionar sobre varias otras.
De pronto me he quedado masticando un hecho en particular, como pedazo de carne chicloso que no se deja convertir en bolo alimenticio. Maldito intenso.

La onda se puede explicar así más o menos: me parece que la habilidad de poder invertir los procesos de construcción del individuo (aquéllos que nos han llevado a forjar la imagen que tenemos de nosotros mismos y que a su vez buscamos proyectar) es un ejercicio que, en mi opinión, no se nos ha enseñado lo suficiente.
Des-apegarse, des-aprender... en fin, desprendernos de algunas de las narrativas que conforman nuestra noción de cómo "somos" y lo que "deberíamos ser" me parece que resulta imprescindible para poder expandir nuestra conciencia/geist (a manera de finalidad sin fin, o seas como mero pretexto para enfocarse en una meta perpetua), con la misión de sentirnos plenamente satisfechos cada vez más y de manera más frecuente (INSACIABLE, LA XALLITA !!!). De manera contraria, estamos acostumbrados a seguir el caminito en línea recta por la zona "legal", en pseudo progresión y que ha sido previamente designada por un entramado/dispositivo abstracto de valores que a final de cuentas nos son ajenos desde un principio. Cambiar de principios duele un friego al final.
¿Te suena familiar, latinoamérica? 
Esto se extra/intrapola (?) hasta que te canses (en grados de individuos hasta lo colectivo), dependiendo de la dimensión de tu preferencia. Somos como la Penélope que se olvidó de la parte de deshilachar su maraña de tejido y le siguió hasta el infinito, quedando convertida en una bola de enredos de colores turbios.
El truco de la cosa está justo en dar el mismo paso pero para atrás, el arrancarnos del ego lo construído por nosotros mismos, que es algo que nos aterra porque pensamos "qué pérdida de tiempo, si el chiste es avanzar al chile y generar un chingomadral de dinero para impresionar a la banda con todo lo que te has comprado el último mes y que te tiene inundado en deudas hasta el cuello ¿no?".

PUES NEL.

Entre las cosas que te he aprendido, querida amiga, está el darle todo a la vida (dando pasos para atrás de vez en cuando, como proceso de re-construcción a manera de ficciones elegidas). Que no te intimiden los retos (these being situations, things, or PEOPLE), porque por más que andes desparramando tripas en el proceso, el que le sigas ahí en la puta lucha como necia que eres es lo que te deja un poquito más de "savoir faire" al final. Digo poquito, pero pa contarle cosas chidas a los nietos... que ojalá tengas miles porque gente como tú debe reproducirse lo más pronto posible y así no todo está perdido.

Quiero irte a visitar a Chiapas, pero, aunque ando lejos de hecho estoy ahí contigo. Y tú acá igual, Mer, cada que me asomo al mar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario